miércoles, 16 de enero de 2013

DESCUBRIENDO LA FORMULA UNO


            Ya iba siendo hora de los deportes de motor, y dentro de ellos voy a empezar por la Formula 1.


            No recuerdo cual fue la primera carrera que vi en mi vida, pero si quien fue mi primer piloto favorito: Nelson Piquet y su Brabham. Como Piquet formó parte de Brabham entre 1979 y 1985 debió de ser con 7 o 8 años cuando empecé a aficionarme a este mundillo. Piquet fue 3 veces campeón del mundo (1981 y 1983 con Brabham y 1987 con Williams) una vez subcampeón y dos veces tercero. Posiblemente hubiera seguido siendo uno de mis ídolos sino fuese por esa boquita (o bocaza) que tiene que le pierde, osease, que cada vez que habla sube el pan.


            De los años ochenta recuerdo especialmente los duelos que tenían en cada Gran Premio un grupo de cuatro pilotos que son historia del automovilismo: Ayrton Senna, Alain Prost, Nigel Mansell y el ya mencionado Nelson Piquet a bordo de sus Williams, McLaren, Ferrari y Lotus, escuderías que son pasado y presente de la Formula 1. Eran más, pero yo me quedo con estos cuatro (aunque mención especial me merecen Keke Rosberg, el padre de Nico Rosberg, y Niki Lauda) que conseguían que me quedase sentado tranquilito (es un decir) delante de la tele.



            Una de las carreras más apasionantes y con final más igualado que recuerdo fue el Gran Premio de España disputado en el Circuito de Jerez en 1986. Ayrton Senna con Lotus y Nigel Mansell con Williams ofrecieron un magnífico espectáculo y todo se definió sobre la línea de meta por sólo 0’014 segundos. Catorce milésimas le dieron la victoria al Gran Ayrton Senna en una de las menores diferencias de la historia en un Gran Premio (la menor fueron 10 milésimas en Italia’71 entre Peter Gethin y Ronnie Peterson).



            No me quiero olvidar de los dos grandes pilotos españoles que participaron en la Formula 1 a finales de los ochenta: Adrián Campos (Minardi 1987-1988 – 21 Grandes Premios) y Luis Pérez-Sala (Minardi 1988-1989 – 32 Grandes Premios, 1 punto quedando sexto en el GP de Gran Bretaña en Silverstone en 1989). En la actualidad puede parecer anecdótico su paso por el Gran Circo, pero en su momento fue muy importante y abrió el camino para que en la actualidad haya pilotos españoles compitiendo.




            La década de los 90 se presentaba como una continuación de los últimos años de los 80, con un duelo Senna vs Prost y con Nigel Mansell dándoles mucha guerra, pero todo esto se vio truncado por uno de los sucesos más lamentables de la historia del deporte: El 1 de Mayo de 1994 en el Circuito de Imola se producía el fallecimiento en carrera de Ayrton Senna al salirse su Williams en la curva de Tamburello, en un Gran Premio maldito puesto que también el día anterior en los entrenamientos fallecía el piloto austriaco Roland Ratzenberger. Quizá nunca se debió de disputar aquella carrera.


            Ya en esos años había aparecido un piloto que se acabaría convirtiendo en, para muchos, el mejor piloto de la historia: Michael Schumacher. Dos títulos con Benetton en 1994 y 1995 y su pilotaje agresivo lo llevaron a Ferrari, donde tardó cinco años en consolidarse, pero cuando lo hizo arrasó.


            En aquellos años a Schumacher le perseguía las polémicas, en especial en sus duelos ante los pilotos de Williams: Damon Hill y Jacques Villeneuve, con los que tuvo un par de percances provocados que estuvieron a punto de costarle su licencia de piloto.



            Hill ganó el mundial de pilotos en el 96 y Villeneuve en el 97, y a renglón seguido fue Mika Hakkinen con su McLaren Mercedes quien se hizo con dos títulos consecutivos en 1998 y 1999, justo antes del regreso del ogro.



            El periodo comprendido entre 2000 y 2004 fue monopolizado por Michael Schumacher y su Ferrari, no dando opción a nadie, batiendo marcas y demostrando una superioridad tal que hizo que se perdiese el interés por las carreras (al menos yo).



            Pero había un piloto que venía despuntando, y curiosamente era español: Fernando Alonso. Empezó en Minardi (como Campos y Pérez-Sala) en 2001 y ya demostraba sus grandes dotes de pilotaje con un coche que no tiraba ni “patrás”. Pasó a Benetton donde consiguió dos títulos mundiales en 2005 y 2006. El resto de su historia creo que ya la conocéis.


            En los últimos años otros tres pilotos españoles han formado parte de este gran circo de la Formula 1 como son Pedro Martínez de la Rosa, Marc Gené y Jaime Alguersuari.


            No me quiero despedir sin hacer mención a la cobertura televisiva que se le ha dado en los últimos años a la Formula 1 desde diferentes cadenas, pero con Antonio Lobato como cabeza visible (y yo destacaría también la magnífica labor de Nira Juanco (@njuancof1)) de un grupo de profesionales que nos acercan a conocer todo lo que envuelve a este mundillo y que han provocado un resurgimiento de la afición a este deporte.


Ignacio Ortiz
@00CAFETERO

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