viernes, 1 de mayo de 2020

LINARES HISTÓRICO: VI - CÁSTULO, UN PASEO POR SU HISTORIA






                Pensando en cosas que hacer una vez pasemos el confinamiento al que nos hemos visto abocados por la pandemia originada por el coronavirus, ahora que poco a poco parece ser que va mejorando la situación, una de las primeras cosas que se me han pasado por la cabeza ha sido volver a ir a la ciudad Ibero-Romana de Cástulo, un destino que tengo muy cerquita de Linares puesto que está a apenas cinco kilómetros, y que para que todos lo podáis conocer un poquito y os animéis a visitarlo voy a dar un paseo fotográfico e histórico por los restos de la que en su día fue una de las grandes ciudades del sur de Hispania, capital de la región de Oretania, y para ello además contaré con dos colaboraciones de auténtico lujo: Sergio Carriquí, quien es el encargado en la actualidad de recrear la figura del mítico personaje de Aníbal Barca en las Fiestas Íbero Romanas de Cástulo y que nos contará algunos detalles del mismo, y Conchi Mota, una fantástica guía turístico que nos va a desentrañar los secretos que se ocultan tras el Mosaico de los amores.







                Durante este texto os pondré alguna de las fotos sacadas por mí en un par de visitas que realicé a Cástulo en enero de 2015 con unos amigos y en enero de 2016 en una visita guiada de la mano de mi gran amiga y fantástica guía turística oficial Conchi Mota, aunque me faltaron, por ejemplo, imágenes del Mosaico de los Octógonos al estar protegido en estas visitas por la posibilidad de sufrir deterioro por la climatología adversa de esas fechas, así como los descubrimientos de los últimos años. 











Hay que decir que desde que se entra al centro de interpretación la magia se apodera de nosotros. En las fotografías que van a adornar este texto podremos recorrer lo que las excavaciones nos han dejado al descubierto del Oppidum: Una de las puestas de entrada a Cástulo, llamada Puerta del León ya que se encontró allí la famosa estatua, también conocida como Puerta de Aníbal, podremos contemplar las tumbas, parte de la muralla norte, la torre púnica o de Aníbal, los aljibes, algunas casas, las termas menores y mayores, el foro, el espacio público de la ciudad, el edificio paleocristiano y el de culto imperial, que es donde se encuentra el Mosaico de los Amores, en el cual nos centraremos en detalle más adelante. Espero que podáis disfrutar de esta visita virtual por el yacimiento arqueológico.











                Aunque la ciudad sufrió un gran expolio tras su abandono, siendo utilizadas las piedras de sus edificios y murallas como principal cantera de ciudades en expansión de la época como Baeza, Úbeda o mi Linares, y haber desaparecido la mayor parte de los tesoros arqueológicos que había en ella (algunos de ellos como el León o la Patena los podemos ver en el Museo Arqueológico de Linares, punto imprescindible de visita), aún quedan algunas joyas dignas de ver y visitar como las Termas de la Villa del Olivar, el “Mosaico de los octógonos” y especialmente el “Mosaico de los Amores”, que data del Siglo I-II y que fue considerado por la prestigiosa revista National Geographic uno de los diez descubrimientos arqueológicos más importantes en el mundo en 2012.







                Lo primero que debemos conocer de Cástulo es que la ciudad data aproximadamente de unos 3.000 años antes de Cristo en pleno Neolítico, es decir, su origen tiene más de 5.000 años, aunque estudios arqueológicos en las proximidades han demostrado la presencia de sociedades nómadas (Homo Neanderthalensis) en etapas del Paleolítico Medio (180.000 A.C – 40.000 A.C.). Su ubicación, en una zona de meseta alta de terreno fértil para desarrollar la agricultura y ganadería, con proximidad al importante curso fluvial del Rio Guadalimar y vinculada a las explotaciones mineras de Sierra Morena, motivos que la llevaron a ser una de las ciudades más ricas y extensas de la Península Ibérica.











                Durante los siglos X y VIII A.C. tomó una gran importancia al establecerse relaciones comerciales, gracias a la navegabilidad del Guadalimar y el Guadalquivir, con las grandes civilizaciones mediterráneas como griegos y fenicios, receptores del producto de la minería de Cástulo, además de ser centro avanzado en la periferia de la cultura tartésica. Junto al rio se encuentra el poblado de la Muela, del siglo VIII A.C., con restos de edificios aristocráticos fenicios.



















                El crecimiento de Cástulo en los años posteriores fue muy destacable adquiriendo gran esplendor, puesto que se convirtió en punto estratégico por su riqueza de recursos naturales y humanos además de la cultura y ordenamiento social adquirido por sus relaciones con griegos y fenicios, organizándose en torno a una monarquía. Se convirtió en la capital de la Oretania, un territorio que iba, para que nos hagamos una idea, desde Ciudad Real hasta Málaga, y desde Gibraltar hasta Cartagena, convirtiéndose en el Oppidum (fortaleza elevada y fortificada) más extenso de toda la Península Ibérica, como relatan en sus escritos Diodoro y Apiano, llegando incluso a acuñar moneda propia con la esfinge como símbolo.

















                La riqueza minera de este territorio (como se pudo comprobar ya en tiempos modernos con Linares como uno de los grandes focos de la minería andaluza de plomo, hierro, cobre, anglesita y plata hasta el final de su actividad extractiva el 21 de mayo de 1991) lo convirtió en una plaza muy deseable para la expansión de la civilización cartaginesa, y tras una guerra de un año su ejército, bajo el mando de Amílcar Barca, acabó sometiendo la ciudad en el año 228 A.C.


















                En este punto de la historia voy a dejar paso a Sergio Carriquí, quien ha realizado el papel de Aníbal Barca durante 2019 y 2020 en las Fiestas Ibero-Romanas de Cástulo (aunque este año, que tenía prevista su celebración entre el 14 y el 17 de mayo, se han tenido que suspender debido al estado de alarma en la que hubiera sido su VII edición) y no creo que haya nadie mejor que él para darnos a conocer la historia de Aníbal y la princesa Himilce, así como acercarnos a las Fiestas Ibero-Romanas de Cástulo, que se celebran en Linares.


“Cástulo, año 220 A.C.: Mi nombre es Aníbal Barca.


Nací en Carthago en el año 247 A.C., soy hijo del sufete Amílcar Barca, General de las tropas Cartaginesas, las cuales lideró durante las guerras contra Roma, en las que, en las primeras Guerras Púnicas, derrotó a los Romanos en la lucha por Sicilia y salvó a la ciudad de Carthago en la Guerra de los Mercenarios.


Diez años después mi padre partiría a Iberia en busca de riquezas para poder compensar las pérdidas económicas generadas en las batallas contra Roma, y yo partí con él y juré que vengaría a mi pueblo de los romanos. En el año 229 A.C. mi padre falleció, dejando a Asdrúbal como líder de las tropas.


Yo seguía preparándome para poder cumplir la promesa que un día le hice a mi padre y ocho años después, Asdrúbal fallece y las tropas deciden que sea yo quien tome el mando del ejército de Iberia, nombrándome General del ejército a mis 25 años.


Comencé mi andadura por tierra Íberas buscando alianzas diplomáticas con los pueblos nativos para sacar provecho de los ricos yacimientos mineros íberos y demás materias primas como el aceite, y además Iberia contaba con buenos guerreros, los cuales añadiría a mis tropas para marchar contra Roma.



Una tarde el año 220 A.C. pedí a mis hombres de confianza poder ir a visitar el templo de Auringis, puesto que era una tarde soleada y estaba cansado de estar en el campamento. Al acceder al templo no pude evitar fijarme en una dama de extraordinaria belleza, que junto a otras se encontraba haciendo una ofrenda. Enseguida pregunté por ella a la sacerdotisa y ella me indicó que se trataba de Himilce, hija del Rey Mucro de Cástulo.


Si bien es cierto que me interesaba llegar a un acuerdo con el Rey Mucro, pues Cástulo es la capital de la Oretania, una ciudad muy importante y que además tiene mucha riqueza en Plomo y Aceite de Oliva, al conocer a su hija mi interés fue creciendo aún más, pues era una dama muy bella, digna de un General como yo.


Mucro e Himilce accedieron a mi petición de alianza entre Carthago y Cástulo mediante una boda en la que yo les ofrecía mi protección a cambio de hombres, material para armas y una parte de lo que trabajaban en sus tierras, y así, en ese año, Himilce y yo nos unimos en matrimonio ante la Diosa Tanit en Qart Hadasht.





Cástulo (Linares), año 2020: Mi nombre es Sergio Carriquí.

Nací en Linares y cuando era pequeño mis padres me regalaron un libro de “Las Batallas de Aníbal”, con el que despertaron mi interés por este personaje y por Cástulo. Cuando fui creciendo dicho interés se fue acentuando hasta que en el año 2019 el Ayuntamiento de Linares, por medio del Área de Turismo, hizo un concurso para vivir en primera persona la Historia de Aníbal e Himilce, en el cual tuve la suerte de poder participar y salir elegido.


Tal como cuentan los libros, Aníbal e Himilce se unieron por una simple alianza entre pueblos, pero según nos cuenta Silio Itálico, el amor surgió de verdad e incluso llegaron a tener un hijo, llamado Aspar.


Algo así me ha ocurrido a mí con las Fiestas Íbero Romanas de Cástulo, algo que empezó siendo una ilusión se ha convertido en una pasión, y toda la culpa la tienen las personas que hacen posible estas Fiestas, tanto desde dentro de la organización como las que, de forma totalmente voluntaria y altruista, dedican su tiempo a hacer que cada día sean más importantes y que, además, es imposible describir con palabras el cariño con el que me han tratado siempre.




En las Fiestas Ibero Romanas de Cástulo se representa lo que nos contaba Aníbal Barca, se representa lo que ocurrió en Cástulo en el año 220 A.C., año en el que nuestra tierra era tan rica y además éramos capital de media España. Por aquí pasaron Íberos, Romanos y Cartagineses entre otros, y eso es lo que nosotros hoy recreamos en nuestras Fiestas, viviendo cuatro días en los que cada persona se mete en el papel de la cultura a la que está representando y lo hace como si realmente estuviera viviendo en ese año.




Las Fiestas son algo especial, que se han convertido para mí, y creo que casi para todos los participantes, en una forma de vida. Es algo que te atrapa pues es muy emotivo poder vivir como vivieron nuestros antepasados y volver a darles vida a través de nuestros recuerdos.


  
Animo a todas las personas a que participen en estas Fiestas tan especiales y tan respetuosas con nuestra historia, e invito a quienes no las conozcan para que vengan a visitarnos, que vengan a hacer un viaje en el tiempo de 2240 años, a disfrutar en familia de vivir unos días entre Íberos, Cartagineses y Romanos, y disfrutar de nuestra gastronomía y el cariño de los Linarenses.”
 ¡¡¡¡¡VIVA CÁSTULO!!!!!

SERGIO CARRIQUÍ (“ANIBAL BARCA”)


                  Y para quien quiera conocer un poco más sobre las Fiestas Ibero Romanas de Cástulo, aquí os dejo este enlace, para que pongáis a prueba vuestros conocimientos:



                Retomando el hilo histórico, debido a su importancia logística para el abastecimiento del ejército cartaginés, las legiones romanas acabaron atacando la ciudad logrando la conquista de la región en el 214 A.C., y aunque fue reconquistada por los cartagineses, fue finalmente el general romano Publio Cornelio Escipión Africano quien tras conquistar Carthago Nova hace lo mismo con Cástulo en el 206 A.C. tras un pacto con la aristocracia local, lo que le permitió mantener una serie de privilegios sociales y políticos al convertirse en Ciudad Federada del Imperio Romano, manteniendo el control de los yacimientos mineros de Sierra Morena Oriental y estar exenta parcialmente del pago de tributos.

















                La prosperidad económica y social fue patente en Cástulo durante la Baja República y el Alto Imperio Romano, lo que se ve reflejado en los restos documentados mediante metodología arqueológica que se han encontrado, así como también hay constancia de un teatro, un anfiteatro y edificios lujosos en su centro monumental. La mayor parte de los restos que quedan en el yacimiento de Cástulo pertenecen a esta etapa, destacando especialmente el “Mosaico de los Amores”, que data del siglo I-II D.C. y no conozco a nadie mejor que mi guía turística favorita, Conchi Mota, para hacernos una descripción de las principales peculiaridades del mismo:


“El Mosaico de los Amores se encuentra en un edificio que se estaba construyendo a finales del siglo I D.C., de unos 33x12 metros y con una altura señalada de unos tres metros. La cronología y la destrucción intencionada del edificio nos sirven para sostener que podía albergar un altar en honor del Emperador Domiciano (81-96). El proyecto quedó abandonado a finales del siglo I tras una conspiración donde Domiciano es apuñalado en Roma, siendo proclamado Nerva como nuevo Emperador y lanzando el Senado un dictamen llamado “Damnatio Memoriae” que implicaba borrar todo rastro de Domiciano, por lo que se destruye el edificio, se desmonta la techumbre y parece ser que uno de los muros laterales se derrumbó encima del Mosaico, motivo por el cual ha llegado hasta nuestros días en un estado de conservación tan excepcional. Los investigadores descubrieron el Mosaico cubierto de serrín y la evidencia de que la sala no estaba acabada fue un montículo de teselas y argamasa depositadas en una de las esquinas de la sala.



En lo que al Mosaico propiamente se refiere, desde el punto de vista astronómico el Mosaico es un “Calendario Conversor Lunisolar” en el que se muestran calendarios de dos tipos para compaginar el año solar, el lunar y las estaciones del año, pero en este caso me centraré en los mitos y leyendas que lo envuelven y que están representados en el mismo.



Técnicamente está compuesto por varias escenas donde se representa el amor, la muerte, las estaciones e historias de crimen y maldición. El pavimento que cubre esta gran estancia está enmarcado por una orla geométrica en blanco y negro de aves en movimiento y plantas acuáticas como zona de paso. El Mosaico es como una alfombra compuesto por alto más de 750.000 teselas, con unas dimensiones de 12x6 metros, llamando la atención por su colorido en tonos rojos, amarillos, verdes o azules, con teselas de piedra y pasta de vidrio en 28 tonalidades diferentes y de una gran calidad.


Este Mosaico como tema general rinde culto al Amor, aunque es conveniente analizarlo cuidadosamente. En las esquinas del Mosaico están las alegorías de las cuatro estaciones, que simbolizan el paso del tiempo y se pueden comparar con las etapas de la vida; la primavera con la infancia, el verano con la juventud, el otoño con la madurez y el invierno con la vejez.



El invierno, con semblante triste, es la imagen de una mujer mayor con manto sobre la cabeza, en tonos azul y ocre, portando las ramas de mijo sobre la cabeza y una rama de muérdago. La primavera es una joven con el torso desnudo y manto de color azul que le cae por el hombre izquierdo; en la cabeza lleva una corona floral y porta un ramo de flores rojas. El verano es otra joven ataviada de la misma forma, con collar al cuello y la cabeza adornada con espigas. Por último, el otoño, con rasgos afeminados y torso desnudo se cubre con la “pardalis” sobre el hombro izquierdo; la cabeza se supone que estaba adornada por racimos de uvas que se han perdido.





Si nos fijamos en los semicírculos, en ellos aparecen seis Erotes o Cupidos romanos, símbolos del amor, que le da nombre a este Mosaico, y sus cuerpos regordetes, desnudos y provistos de alas son signos de bienestar. Se hallan en un intenso movimiento con objeto de atrapar a las aves, conejos y faisanes que revolotean a su alrededor y que se disponen a picotear las uvas, manjares de la época, dejando sus arcos y carcajes con las flechas en el suelo por detrás de ellos.




En los rombos curvos observamos animales de “garra” que simbolizan el poder, como por ejemplo la tigresa, aunque también aparece una leona con sus ubres y un león.



Junto a ellos también están representados animales de “pezuña” como un jabalí, un venado en plena berreo y un caballo o yegua, lo que nos muestra el apareamiento y la época de celo, denotando que los amores han surtido efecto.



En la parte central del Mosaico, incluido dentro de sendas circunferencias, nos encontramos representados dos momentos muy importantes en la mitología:


EL JUICIO DE PARIS:
El juicio de Paris es una historia de la mitología griega en la que se encuentra el origen mítico de la Guerra de Troya. En ella Paris es el príncipe troyano que por amor raptó a Helena, pero el mito comienzo con las bodas de Tetis y Peleo, contadas por el autor romano Ovidio en su “Metamorfosis”.


Se cuenta que Zeus preparó un banquete para celebrar la boda de la diosa del mar, Tetis, con Peleo, con el error de olvidar invitar a Eris, diosa de la discordia. Esta se presentó sin avisar en la ceremonia y dejó una manzana de oro en la que ponía: “Para la más bella”. Las diosas Juno, Minerva y Venus exigieron la manzana y le dijeron a Zeus que fuese el juez, pero este, para que no se enfadaran con él, decidió que Paris, príncipe-pastor, hijo del rey de Troya, que siempre había vivido en el campo, decidiera cual era la más bella.


Las tres diosas, acompañadas de Hermes (el mensajero de los dioses), viajaron con Paris para que eligiera a la más bella. Juno (esposa de Zeus) le ofreció el poder de las tierras de Europa y Asia, Minerva (diosa de la inteligencia y de la guerra) le ofreció la victoria en todas sus batallas y Venus (diosa del amor y de la belleza) le ofreció el amor de la mujer más bella del mundo. 


Paris eligió a Venus, que se convirtió de esta forma en la protectora de Paris, pero las otras dos diosas juraron venganza. Paris viajó a la corte de Menelao y se enamoró de su mujer, Helena. Venus ayudó a Paris a conseguirla y escaparon juntos, lo que desencadenó la famosa Guerra de Troya.


EL MITO DE SELENE O DIOSA LUNA:
Selene, la diosa de la luna en la mitología griega, era la hermana de Helios, el dios del sol. Cuando Helios abandonaba el firmamento, ella salía de las aguas del Océano que rodeaba la tierra y recorría el cielo en su carro de plata.



Cuentan que una noche de verano Endimión, un pastor de Caria, después de cuidar sus rebaños, se refugió en una gruta en el norte de Latmos para descansar. La noche era clara y en el cielo paseaba la diosa Luna en su carruaje cuando vio al joven dormido. La diosa Luna se tumbó una noche al lado de Endimión, y tanto le gustó que desde ese momento bajaba todas las noches para estar con él, sin que Endimión se percatara de ello, pero un día se despertó y vio una diosa enamorada y de tanta belleza que él también cayó rendido a sus pies, naciendo una gran pasión entre ambos.



Luna le pidió a Zeus que le concediera a su amado un deseo y Zeus aceptó. Endimión pidió el don de la eterna juventud para así poder dormir en un sueño perpetuo. Endimión mantendría la juventud mientras dormía y solo envejecería con la vigilia, por lo que sólo despertaba para recibir a Luna en cada anochecer, amándose todas las noches y de las cuales se cuenta que nacieron más de cincuenta hijas”.

CONCHI MOTA


                Con la legalización del cristianismo tras la crisis del Imperio Romano, en Cástulo se produjo la llegada, tal y como se ha podido constatar, de una comunidad judía, y también en sus restos se encuentra uno de los edificios cristianos más antiguos de la Península Ibérica, donde fue encontrada la “Patena de Cristo en Majestad”, uno de los objetos más antiguos del cristianismo encontrado en España, datado en el siglo IV D.C. y que fue hallada en 2014, siendo posiblemente la primera representación conservada de la figura de Jesucristo en la Hispania Romana.














                Con la promulgación como religión oficial del cristianismo por parte del rey visigodo Recaredo en el año 589 D.C. Cástulo se convierte en sede episcopal, siendo representada en diferentes Concilios por su obispo o un presbítero. La ciudad había sufrido una drástica disminución demográfica en esta época, lo que propició que tras el X Concilio de Toledo la silla episcopal se trasladase a la emergente ciudad de Baeza.
















                Con la aparición musulmana la ciudad pasa a ser conocida como el Hisn de Qastuluna, desarrollándose en ella en el año 786 la batalla de Qastuluna entre las tropas de Abderraman I y las del gobernador de la marca de Toledo, Yusuf Al-Fihri, concentrándose a partir de este momento la población cada vez más reducida de la ciudad en la zona Noroeste. Tras la reconquista cristiana se mantuvo un pequeño núcleo de población en Cástulo, quedando definitivamente abandonado en el siglo XIV.















                Se ordenó la demolición de las murallas y edificaciones de Cástulo en el siglo XV para que no pudiesen ser utilizadas como refugio de maleantes, quedando sus ruinas expuestas al expolio (como se puede comprobar por ejemplo con la estatua de Himilce que se encuentra en la Plaza del Pópulo de Baeza) que de forma reiterada se ha hecho de sus restos durante los siglos posteriores, sobreviviendo únicamente aquello que se quedó enterrado, hasta que en los últimos años del siglo XX ha empezado a darse verdadero valor e importancia a los restos de Cástulo, convirtiéndose en uno de los grandes referentes arqueológicos en España.















                Desde el año 2014 la ciudad de Linares rinde un justo homenaje a Cástulo, primero con la celebración de los Juegos Ibero-Romanos, pasando a llamarse posteriormente Fiestas Ibero-Romanas, un evento que año tras año coge cada vez más importancia y aceptación en la ciudad, con numerosos actos que recrean la historia de Cástulo, teniendo momentos de gran interés como el desfile o especialmente el “Combate de Gladiadores” que se celebra en la mítica Plaza de Toros de Linares. Aquí os dejo el enlace que escribí en 2015 sobre los II Juegos Ibero-Romanos.






                Espero que este paseo histórico por los restos de la otrora grandiosa ciudad de Cástulo os anime a venir y visitarla, pasando por su centro de interpretación donde antes de comenzar la visita podréis conocer mejor su historia y terminando por el Museo Arqueológico de Linares para poder conocer las piezas más importantes que se han podido rescatar de sus restos.





Ignacio Ortiz
@00CAFETERO

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