viernes, 28 de diciembre de 2012

NO FUE UN DOMINGO CUALQUIERA...

     Esta entrada ya fue publicada por el magnífico blog http://unidosporelbasket.blogspot.com.es/ en el cual he estado colaborando, y recomiendo este blog como lectura imprescindible para todos los amantes del basket.
     Personalmente me siento muy orgulloso de este artículo, que de hecho fue mi primera entrada en el blog de Unidos. Primero  por la gran aceptación que tuvo, pero sobre todo por el hecho de que el protagonista del mismo, Ricky Rubio, recomendó su lectura a todos sus followers en Twitter el 31 de Julio de 2012 (por aquel momento tenía "sólamente" unos 970.000). Aunque lo que más me enorgullece del caso es que él lo leyese y lo expresase de esta manera:


     A continuación voy a poner ese texto que escribí en Marzo de 2012 tal y como se publicó en Unidos, salvo una pequeña corrección que voy a hacer gracias al aviso de un lector que se percató de mi error. También pondré a continuación algunos de los comentarios que hicieron. A todo aquel que no lo haya leído ya, espero que le guste.

No fue “un domingo cualquiera”…

… aquel 20 de Agosto de 2006, al menos para mí. Estaba de vacaciones y había pasado una semanita en la maravillosa Salamanca visitando a unos amigos, pero esa mañana emprendí el camino de vuelta hacia mi Linares, porque a las 20:30 se iba a disputar en mi ciudad la final del Campeonato de Europa masculino Sub-16 de baloncesto, e iba a jugar España frente a Rusia. No se había conseguido nunca el título en categoría cadete, y esta podía ser una gran oportunidad. Desde el 11 de Agosto se estuvieron jugando en Martos, Andújar y Linares los partidos de grupos y las eliminatorias previas que desembocarían en la gran final del torneo. Cuando en la distancia hablaba con mi familia, los comentarios que me hacían eran “no me veas como está jugando España” o “hay un chaval, llamado Rubio, de tu Joventut, que es una máquina”. Yo ya había oído hablar de Rubio, porque Aito le había dado la oportunidad de debutar en la ACB con la Penya a los 14 años (11 meses y 24 días) un 15 de Octubre de 2005 en Granada, e incluso había jugado minutos en Play-Off esa temporada. Era un diamante en bruto, nadie lo dudaba, y era el momento de demostrarlo.


            Llegué a Madrid al mediodía, y mientras esperaba en la estación de autobuses de Méndez Álvaro a que saliese mi autobús, pude ver en la televisión del bar a la Selección Absoluta jugando el segundo partido de la primera fase del Mundial de Saitama que le enfrentaba a Panamá (101-57) “hay que ver que bien están jugando este año,… ¿Y si…?”, pero esa es otra historia.
            Llegué a Linares a las siete y, junto a mi hermano, nos dirigimos al Pabellón Julián Jiménez, donde tantas pachangas he jugado y cuyo parquet habían pisado grandes jugadores de la historia del basket (se inauguró en 1984 con un cuadrangular con URSS (campeona del torneo al vencer 117-94 a España, con Sabonis, Tkachenko, Eremin, Mishkin, Kurtinaitis, Iovaisha, Valters, Khomichus, Tarakanov, Belostenny y Lopatov), España (Romay, Martin, Corbalán, Itu, Epi, Jiménez, Villacampa, Llorente, Solozábal, De la cruz), Polonia e Israel), y suerte que lo hicimos así porque cuando llegamos (al descanso del Serbia-Montenegro 3º vs Croacia 4º) el graderío estaba abarrotado y tuvimos que quedamos de pie, pero al menos pudimos entrar,  porque tuvieron que cerrar las puertas del pabellón y más de 300 personas se quedaron fuera.


           En mi ausencia, la fama de Rubio había corrido como la pólvora, y más aún después de haber conseguido en las semifinales ante Serbia-Montenegro un “Cuádruple doble” con 19 puntos, 10 rebotes, 13 asistencias y 11 robos. La grada (unas 3000 personas) estaba encendida como nunca antes la había visto allí, y no solo por el calor que hacía. El clamor fue tremendo cuando en la presentación del equipo se dijo:
     “Con el número 9: Ricaaaard Rubiooooooo”


            Fue un partidazo, con dos grandes equipos demostrando que a esas edades también se puede jugar un gran baloncesto, y el final fue apasionante. Tras empatar Ricky a 84 a falta de 3 segundos, un triple de Babunashvili a 1,3 segundos dejaba el partido prácticamente sentenciado, pero mientras los rusos celebraban el triple, Ricky pidió el balón, lo dejó avanzar sin tocarlo para que no corriese el tiempo, y desde el centro del campo con tres rivales encima y en posición desequilibrada lanzó el balón que entró en la canasta tras dar en el tablero.



              El grito fue unánime, los pelos como escarpias, palpitaciones, y prórroga. Al final,  tras una segunda prórroga, España se alzaba con su primer título europeo cadete al vencer por 110 a 106 en un partido de leyenda. Ricky terminó con 51 puntos (16/25 de 2, 2/6 de 3, 13/17 TL), 24 rebotes, 12 asistencias y 7 recuperaciones, y MVP del torneo siendo el mejor en todos esos apartados estadísticos; pero lo mejor no fueron esos números, sino lo que desprendía ese chaval en la cancha.





            El resto de la trayectoria de Ricky ya es por todos conocida: La doble R de la Penya, los JJOO de Pekin, el nº5 del draft, el Barça, los dos Eurobasket, y sobre todo su nueva aventura en la NBA con Minnesota Timberwolves, donde vuelve a desprender lo mismo que pude notar aquí en Linares. Y LO QUE LE QUEDA POR DELANTE…..

Que duda cabe que para mi, y seguro que para @rickyrubio9 no fue “Un domingo cualquiera”.

@00CAFETERO
Ignacio Ortiz




El toque personal al haber visto "in situ" el partido da al post un mejor toque, afortunado tu que lo viviste y asi no lo has contado...


muchas gracias 00 cafetero por gracias a tu post hemos podido vivir un poco de aquel domingo en linares y tal y como lo cuentas puedo decir que tengo los pelos como escarpias muchas gracias por expresar de esta forma tan especial ese domingo cualquiera mi gran sincera enhorabuena si señor un gran relato un saludo y sigue asy cafetero??????

Gracias por compartir con nosotros ese domingo y hacernos vivir la emoción que experimentaste en vivo y en directo. Como dice Luis Miguel justo aquí arriba "los pelos como escarpias" en este momento.


Yo también tuve la suerte de ver aquella final, en la que por cierto tuve la suerte de colarme cuando las puertas ya estaban cerradas.Después de ver todo el torneo de España y de Ricky Rubio me alegro de haberme colado por una puerta trasera junto con una ambulancia. Bendita ambulancia!!!

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