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sábado, 27 de abril de 2013

JACKIE ROBINSON, LEYENDA DEL BASEBALL


            Hay deportistas que traspasan la barrera de su propio deporte para entrar en el Olimpo del deporte mundial, y Jackie Robinson es uno de ellos. Es una leyenda del Baseball por su calidad como jugador, pero también por ser el primer jugador de color que derribó la barrera de la segregación racial existente en ese deporte cuando debutó con los Dodgers en 1947.



            Es una pena que un ídolo del deporte rey en Estados Unidos como Jackie apenas sea conocido en España, y nos podemos dar por satisfechos si vemos en la parte final de la sección de deportes de cualquier noticiario 10 segundos con imágenes de Baseball en la que todos los jugadores llevan el número 42 en sus camisetas.



            Eso sucede todos los 15 de Abril desde 2004, cuando se celebra el “Jackie Robinson Day” y los jugadores de todos los equipos que juegan llevan ese dorsal en sus camisetas en honor a Jackie. Hay que decir que ese número “42” fue retirado por la MLB en 1997.


            Jack Roosevelt Robinson nació en Cairo, Georgia, el 31 de Enero de 1919. Fue el menor de seis hermanos y su padre los abandonó cuando Jackie tenía seis meses. Se trasladaron a Pasadena (California) donde pasó su infancia. El deporte lo llevaba en las venas, no en vano su hermano mayor Matthew “Mack” Robinson fue medallista olímpico (plata en los 200 metros lisos por detrás de Jesse Owens) en los JJOO de Berlín 1936.

Mack Robinson, hermano de Jackie
            Desde joven destacaba en todos los deportes que practicaba, y de hecho cuando fue a la Universidad en UCLA obtuvo el reconocimiento “Varsity letters” en cuatro deportes diferentes: Baloncesto, Fútbol Americano, Baseball y Atletismo, siendo el primero en conseguirlo en esa universidad.



            Por problemas económicos tuvo que abandonar la Universidad y se fue a Hawaii para jugar con los Osos de Honolulu en una liga semiprofesional de Fútbol Americano, pero tuvo que dejarlo al ser llamado a filas en la Segunda Guerra Mundial.


            En el ejercito llegó al grado de segundo teniente, pero tras un incidente (se negó a cumplir una orden de sentarse en la zona trasera de un autobús, zona de negros) fue juzgado por una corte marcial y tras ser absuelto recibió la “baja con honores” del ejercito.


            Tras este suceso empezó a jugar al Baseball en la “Negro League” con los Kansas City Monarchs, donde destacaba como un jugador muy versátil.


            Desde 1890 existía un acuerdo verbal de caballeros entre los mandamases de los equipos de las ligas mayores de Baseball para no permitir que hubiese jugadores de color en sus equipos. En 1945, el General Manager de los Brooklyn Dodgers, Branch Rickey, lanzó un órdago a la liga con el beneplácito del comisionado Happy Chandler, y fichó a Jackie. Primeramente fue asignado a los Montreal Royals, equipo filial en Florida de los Dodgers en las ligas menores, consiguiendo las Little World Series.


            Y por fin llegó su gran día: El 15 de Abril de 1947 Jackie Robinson debutó en las Ligas Mayores de Baseball, siendo el primer jugador de color en hacerlo, y además consiguió la carrera que le dio la victoria a su equipo.



            Durante esa temporada tuvo que soportar continuas vejaciones por parte de sus propios compañeros, rivales, público, recibiendo pelotazos intencionados de los pitchers rivales, el desprecio de sus compañeros que no se sentaban junto a él, amenazas de huelga de equipos rivales, insultos continuos de los aficionados que lanzaban gatos negros al campo, escupitajos de los catchers rivales, pisotones de los bateadores cuando llegaban a su base, e incluso recibió cartas con amenazas de muerte. Pero Jackie no se rindió.



            Al final de su primera temporada consiguió ser nombrado “Rookie del año”, pero sobre todo se ganó el respeto de sus compañeros y rivales, como el día que Pee Wee Reese, viendo los abucheos e insultos hacia Robinson, atravesó el campo para echarle el brazo por los hombros, momento que ha pasado a la historia.




            Durante las siguientes temporadas se afianzó poco a poco en la liga y en su equipo, consiguiendo el galardón de MVP (jugador más valioso) de la temporada 1949. Ayudó a su equipo a lograr seis veces el título de la Liga Nacional, y como colofón fue muy importante su aportación para conseguir el título en las Series Mundiales de 1955, siempre con los Dodgers. Disputó seis veces el All Star.



            En diciembre de 1956 fichó por los New York Giants, para anunciar su retirada un mes después. A lo largo de sus diez años como profesional consiguió un promedio de bateo muy bueno (.311) pero quizá el dato más significativo son sus 19 “robos” del Home.



            Fue incluido en el Hall Of Fame en 1962, el primer año que era elegible, y tras su retirada hizo una gran labor social en contra de la segregación racial. Durante sus últimos años de vida sufrió serios problemas físicos: un infarto y una diabetes que lo dejó casi ciego. Hizo su última aparición pública en las Series Mundiales de 1972, falleciendo pocos días después (24-10-1972) de un segundo infarto.
           

            Como muestra de su leyenda, recientemente se ha estrenado en Estados Unidos una película titulada “42” basada en la vida de Jackie Robinson, protagonizada por Chadwick Boseman y Harrison Ford, y dirigida por Brian Helgeland. Confío en que pronto tengamos este film en las carteleras españolas y podamos conocer mejor a este mito del deporte: JACKIE ROBINSON.







Ignacio Ortiz
@00CAFETERO

miércoles, 9 de enero de 2013

DESCUBRIENDO EL BASEBALL



Curiosamente, el Baseball no lo descubrí por la TV, sino con mis vecinos y amigos de la infancia. Lo jugábamos de una manera un poco peculiar, muy diferente del deporte que he conocido con los años, pero nos lo pasábamos muy bien. En nuestro “béisbol” no existía el catcher, ni el primera base, ni el segunda, ni el tercera, tampoco había una zona de Strike; el juego consistía en que uno lanzaba una pelota (normalmente de tenis), otro golpeaba con un bate o similar (normalmente similar) con todas sus fuerzas y salía corriendo para completar el diamante antes de que lo pudiesen eliminar por “aire” o porque lo tocasen antes de llegar a la última base. Era una forma un poco rudimentaria, pero os puedo asegurar que bastante entretenida.


            Años después si descubrí el Baseball, más en concreto la MLB (Major League Baseball), la liga profesional americana, una competición que me enganchó desde el primer momento. Por desgracia no hay muchas posibilidades de seguirla porque la difusión del Baseball en España es muy restringida y su seguimiento bastante minoritario, pero uno se busca la vida para ver sus partidillos todos los años.



            La MLB tiene una estructura de competición dividida en Liga Nacional y Liga Americana, con tres Conferencias cada una, y durante la temporada regular cada equipo debe disputar 162 partidos. Los campeones de cada conferencia se clasifican automáticamente para Play-Offs, y los dos mejores equipos no campeones de conferencia se enfrentan a partido único por la Wild-Card. Las restantes series de Play-Offs se disputan al mejor de siete partidos, incluidas las Series Mundiales.


            Muchos han sido los jugadores míticos de este deporte, y de algunos no he visto más que alguna imagen en blanco y negro como por ejemplo Babe Ruth, Mickey Mantle o Joe DiMaggio (que estuvo casado con Marilyn Monroe), lo que indica que los Yankees de Nueva York fueron un equipo muy dominante durante décadas (tiene 27 títulos en total).




          Pero mi afición al Baseball es bastante posterior a la época de estas leyendas, porque los primeros jugadores que me llamaron la atención viéndolos jugar son Sammy Sosa, Andrés Galarraga, Mark McGwire, Barry Bonds, Ken Griffey Jr, Derek Jeter y Nomar Garciaparra entre otros.




            Un partido que intento ver siempre es el All Star Game donde, como sucede en los otros grandes deportes profesionales americanos, se reúnen las grandes estrellas del momento en un partido “amistoso”, pero que quizá aquí, por las características propias del deporte, es algo menos amistoso. También se celebran concursos durante el fin de semana, y el que más seguimiento tiene es el “Home Run Derby”, ya os podéis imaginar el por qué.



            Pero si hay algo que intento no perderme nunca son las “Series Mundiales” (World Series o gran final de la MLB). Llevo varios años viéndolas y no pienso dejar de hacerlo. La final de esta última temporada la disputaron los San Francisco Giants y los Detroit Tigers. Los Giants se metieron en ella tras derrotar en la final de la Liga Nacional a los vigentes campeones, los Saint Louis Cardinals, remontando un 3-1 en contra para imponerse en el séptimo partido. Por su parte los Tigers barrieron en la final de la Liga Americana a los New York Yankees por 4-0.




            El primer partido, disputado en San Francisco, fue clave para el resultado final de la serie. Por los Tigers el Pitcher fue su estrella Justin Verlander y por los Giants Barry Zito. Pero el que cogió el protagonismo fue Pablo Sandoval, que comiéndole la moral a Verlander consiguió tres Home Run, lo que unido a un par de buenas capturas de Gregor Blanco y al gran partido de Zito le dio la victoria a los Giants por 8-3.



            El segundo partido fue también ganado por los Giants por 2 a 0 con un impresionante juego defensivo y una buena actuación de sus pitchers, cerrando el partido con Sergio Romo (no confundir con Tony Romo, el QB de los Cowboys, al que no se le da bien “cerrar” los partidos) para colocarse 2-0 en la serie.



            El tercero, disputado en Detroit, siguió por los mismos derroteros del segundo, con unos Giants muy sólidos en defensa y consiguiendo las carreras en los momentos claves. Otra vez el resultado fue 2 a 0, y la eliminatoria se ponía 3-0 para Giants.



            Y todo se decidió en el cuarto encuentro en Detroit. Fue un partido emocionante decidido en la décima entrada, pero la victoria final fue para los Giants por 4 a 3, y con Pablo Sandoval como MVP de las Series Mundiales, que se unía al MVP de la temporada que había sido el catcher de los Giants Parker Posey. También es destacable la actuación del pitcher de Giants Tim Lincecum, que fue clave en momentos importantes, sobre todo en el primer partido.



Ignacio Ortiz
@00CAFETERO